jueves, 30 de diciembre de 2010

LA LUNA: ENERGÍA FEMENINA


La Luna ha sido el símbolo atemporal y permanente que a través de innúmeros milenios ha representado a la mujer en todo el planeta. En el arte de la poesía, ya clásica o moderna, desde tiempos inmemoriales, en los mitos y leyendas, la Luna ha representado la Deidad de la mujer, el principio femenino.

En los diferentes mitos se muestra claramente el sentimiento que tenían hombres y mujeres hacia el "Principio Femenino", Principio que controla al mismo tiempo la vida física y psicológica más profunda de la mujer. En nuestra alienada civilización dicho Principio ha sido descuidado y tan sólo han sido creadas ciertas acciones mecánicas sobre las costumbres convencionales de la mujer. Pero esta Fuente de Energía espiritual y psicológica sigue ahí, inmutable por siempre.

Luna Roja

El libro “Luna Roja” de Miranda Gray desvela todos los aspectos de este fenómeno intrínsecamente femenino, nos acerca a poderosos e influyentes arquetipos y nos ayuda a tomar conciencia de los dones que subyacen a esa realidad tan cotidiana para las mujeres, ofreciendo a la mujer moderna una profunda y clarificadora visión de su naturaleza cíclica y de los dones y posibilidades que encierra el ciclo menstrual.

Se trata de una obra desmitificadora, una auténtica guía de los ritmos femeninos', que enseña a:

- Comprender las energías del ciclo menstrual, cómo interaccionar con ellas y cómo emplearlas a nivel creativo, sexual y espiritual.

- Vivir en armonía con las distintas fases de la 'regla'.

- Valorar esta ineludible realidad femenina y las potencialidades que encierra, desterrando el tabú de que ha sido objeto durante tantos siglos.

- Redescubrir la profunda visión conservada en diversas tradiciones ancestrales.

El ciclo femenino -y en particular la menstruación, como su manifestación física- ha sido y sigue siendo objeto de tabú social desde tiempos remotos.

La sangre, la capacidad reproductora, las múltiples energías asociadas a un proceso orgánico y rítmico... son recordatorios perennes del misterio que es la vida y del asombroso poder creador que pulsa en la intimidad de toda mujer.

La Luna es variable y sigue un orden diferente; incluso el horario de salida parece depender de su capricho. Estas extrañas cualidades se reflejan en el mundo psíquico de la mujer, que a veces ofrece una imagen de inconstancia o variabilidad. Pero, como en el caso de la Luna, un orden o regla oculto es la base de su aparente volubilidad, dado que para la mujer el carácter cíclico de su vida es algo muy natural. Ésta le impone flujos y reflujos en su experiencia actual, no sólo en ritmos diurnos y nocturnos, como hace con el hombre, sino también en los ciclos lunares, con las fases de cuarto, media, luna llena y menguante, y así hasta arribar a la luna oscura. En el transcurso de este ciclo completo, la energía de la mujer aumenta, brilla con esplendor y decae de nuevo; cambios de energía que afectan tanto a la vida física y sexual como al mundo psíquico y espiritual femenino.

En la actualidad, a pesar del desarrollo cultural y científico, nuestra cultura es todavía incapaz de guiar y proporcionar a las mujeres en edad fértil las estructuras y los conceptos que les permitirían afrontar los sentimientos y las experiencias inherentes a su naturaleza cíclica, a la par que reconocer y emplear las posibilidades que tal naturaleza encierra.

Sin embargo, no será imposible evitar cada noche alzar nuestra mirada al cielo y rendirnos a sus pies. Rendirnos y evidenciar tanto belleza como misterio.

Hermanas, herederas de las estrellas
liberemos nuestra sangre
y dejemos que chorree como miel
sobre las flores del invierno.
Dejemos que corra como los ríos
para lavar y resucitar cuerpos,
para despertar sin campanas
alegrar miradas
sanar y cerrar nuestras heridas
tan antiguas como la tierra.

Celebremos nuestra sangre
en la memoria de la luna
con cantos y danzas
recuperemos el ritmo de las ollas
para encender el fuego dormido
en las brazas de nuestros recuerdos.

Liberemos nuestra sangre
y dejemos que brote
como un canto sagrado
que toque nuestra piel
y nos envuelva como cáscara de manzanas.
Y seamos rojas, dulces, nutrientes,
seamos sangre, fruta,canto, misterio.

Y sobre la arena que se calienta
quitémonos los velos;
alcemos nuestra voz hermanas
y digamos:
¡Basta de entregar hijos a la cruz
y niños a la guerra!

Liberemos nuestra sangre
mujeres benditas
dejémosla que chorree como miel
por nuestras piernas y sembremos,
sembremos semillas de paz
y canciones de cuna
en el cáliz de la Madre Tierra.

Poema de: Patricia -Pachi- Franco, publicado en el libro de su autoría "Luna Mujer"

Fuentes:

“Luna Roja” de Miranda Gray. Es ilustradora científica y autora de diversas obras relacionadas con la autoayuda, la tradición popular y la espiritualidad. Su amplio conocimiento de la tradición artúrica y celta le ha llevado a adquirir una profunda comprensión de la creatividad femenina y de la relación que guarda con el ciclo menstrual.